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22 marzo 2011

La operación biquini


El diccionario define el biquini o bikini como traje de baño de dos piezas, así, tan inocente, pero no, el biquini, aparte de mover otras cosas que voy a obviar, mueve montañas de dinero con el tema de lo que se ha dado en llamar "operación biquini".

La operación biquini es eso que casi todas las mujeres empezamos después de Semana Santa, bien llamada semana de pasión porque es cuando, la gran mayoría, hemos comido apasionadamente torrijas, leche frita, cerveza y vino con sus tapitas y un largo etc., la semana en la que se ha terminado el régimen de después de Reyes, el de perder los michelines de los turrones y el mazapán.

Hoy me apetece frivolizar con el tema de los kilos de más y, aprovechando la cosa de la crisis, voy a dar unos cuantos consejos para la operación biquini en plan de andar por casa, baratitos, básicamente para chinchar a las farmacéuticas y los gimnasios que hacen el agosto en estas fechas, esto va a ser como el coaching nutricional pero en barato:

1) Régimen de la jaula:

Este consiste en comprarse una jaula de canario, meter dentro la comida que más te guste y a hincharte a placer, sin restricciones, a pajera abierta. El único detallito en contra es que sólo puedes comerte lo que puedas sacar a través de los barrotes, no vale abrir la puerta y meter la mano. Entretener entretiene, porque estás tú ahí hasta con los palillos chinos intentando pillar algo y, al final, el chocolate se derrite, la nata se pone agria y tú te vas voluntariamente a comerte una lechuga sin aliñar y un huevo duro pero te vas contenta, con la satisfacción de decir "no he comido porque no he querido, ¿será por chocolate?, una pastilla entera a mi disposición".

2) Barritas de chocolate:

En lugar de ir a la farmacia o al super y comprar el último grito en barritas bioenergéticas o como quiera que esté de moda llamarlas y que suelen ser caras, se las hace una en plan casero mezclando alpiste (si subsisten los canarios y encima cantan ¿por qué no yo?), sucedáneo de chocolate y leche desnatada.

Para darle más emoción a la cosa, en lugar de hacer barritas se utilizan los moldes de silicona de los cubitos y se hacen con forma de bombones y se envuelven en papel dorado, hala, para hacerte la ilusión de que estás comiéndote unos Godiva.

Esto funciona sólo si tienes las narices de comértelo, claro.

3) Dieta del helado:

Esta la he sufrido yo en mis carnes. Un día fui a la librería a comprar los periódicos y me saltó a los ojos una revista, cuyo nombre no recuerdo, con un titular precioso "ADELGACE 5 KG. COMIENDO HELADO" y me dije relamiéndome: "esta es la mía, me pienso poner las botas". Cuando llegué por la noche a casa, elucubrando sobre la cantidad de helado de Tiramisú que me iba a comer y, delante de la nevera, abrí la revista se me cayó el alma al suelo. Qué decepción Dios mío, peor que cuando no te toca la lotería de Navidad, el régimen consistía en sustituir dos de las principales comidas por un helado de naranja o de limón de los de hielo. Eso sí, hay que reconocer que en el fondo, muy en el fondo, el susodicho régimen tenía algo de clase porque los polos no eran de bolsa, eran de los que van envueltos en papel.

Funcionar no sé si funcionaba, yo dejé la revista y le metí mano al Tiramisú, con ahínco, con premeditación, con alevosía y nocturnidad, con todos los agravantes. Revistas seguro que vendieron, picarían muchas como yo.

4) Gimnasia, por activa y por pasiva:

Esta es la mejor de todas. Nada de gimnasia pasiva de esa de ir al centro de belleza a que te den masajes con aceites raros y te saquen una pasta gansa, no. Esa consiste en que tú en casa, después de la ducha te vas a la cama con el marido o la pareja (si no se tiene se busca que para eso es primavera) y te llevas el body milk a la cama y dices: "cariiiiiiiiiiiiiiii, oyeeeeeeeeeee, ¿me pones el body milk por la espalda que no llego?" y él te lo pone y, mientras te lo pone, se pone y tú también te pones y todo el mundo puesto y a hacer ejercicio.

Buenísimo, creo que se pierden 150 calorías cada 20 minutos, por lo que conviene no hacer muchas horas extras en el trabajo, unificar compras, racionalizar el tiempo y... al ataque que hay que adelgazar, todo sea "sufrir" por la operación biquini.

Igual sigo otro día con mis consejos.

19 marzo 2011

Papá


Hoy, Papá, hace cinco largos años
que mi regalo, por el día del padre,
consiste sólo en un intento pobre
de ocultar mi tristeza con engaños.

Engaños son las flores en tu tumba,
intentando embellecer la muerte.
Engaño es pensar que fue tu suerte
ese alzheimer, que llegó cual tromba,

a apoderarse de tu vida entera.
Engaño es pensar que no sufriste
porque, si bien de forma cicatera,

alguna vez brillaba tu memoria.
Y engaño fue, también, el no asumir
que, al morirte tú, parte de mi moría.

12 marzo 2011

Las razones de ellos

Casi con total desconocimiento de causa, pero basándome en lo que observo, yo diría, y advierto de antemano que voy a utilizar palabras gruesas porque lo que quiero decir no sé definirlo con palabras caras, que los hombres son infieles o se van de casa básicamente por dos motivos: está el hombre que se "encoña" y está el que se "enamora".

El que se "encoña" no mira nada, ni hijos, ni esposa, ni familia, ni futuro, a ese no le importa en absoluto lo que arrastre de paso porque no piensa y, si lo hace, piensa con lo que tiene entre las piernas. Ese es el que tiene narices a dejar a sus hijos y su mujer necesitados, en la miseria muchas veces, y comprarle las joyas más caras a su "amorcito". Ese es el que quiere que le regalen el oído y le digan lo maravilloso y lo listo que es, que es un tigre en la cama y todas las mentiras que se cree.

Es el que, por un cuerpo nuevo, es capaz de hacer el ridículo más espantoso y las atrocidades más grandes. Es el que se cree que su tripa cervecera es de lo más sexy y que la niñata que se lo dice está convencida de ello. El que se autoengaña con cuatro carantoñas que reciba y piensa de sí mismo "pues no soy yo nadie".

Es el que será feliz mientras tenga dinero y el que, probablemente, intentará volver con su familia, con el rabo entre las patas, cuando su "amorcito" lo arruine.

Es el que no se da cuenta de que él, al igual que su mujer, también ha envejecido. El que no recuerda que su mujer también fue poseedora de un cuerpo como el de su "amorcito" actual. El que se olvida de que los pechos de su mujer están un poco caídos porque amamantaron a los hijos que concibieron con amor. El que se olvida de que su mujer tiene ojeras como él porque probablemente haga dos jornadas de trabajo, la de fuera y la de dentro. El que se olvida de que su mujer usa dos tallas más que cuando se casaron porque, al igual que para él, que probablemente use 4 más, el tiempo no pasa en vano.

Luego está el que se enamora. Este, probablemente, jamás dejará a su familia, intentará vivir un Carpe Diem en la medida de lo posible, hará filigranas para compartir un momento con su amada, una llamada, un simple escrito, unas horas robadas, lo que sea le dará vida, pero, casi siempre, prevalecerá el sentido común y la responsabilidad y seguirá siempre al lado de su esposa y su familia, procurando no hacer daño y cortándose sus propias alas.

El que se enamora es difícil que lo haga de una señorita tipo "amorcito", probablemente lo hace de alguien de su edad, de alguien que, de haberse cruzado en su camino en tiempos lejanos, sería ahora su esposa o su compañera, esa persona con la que, de pronto, descubre que tiene mucho más en común que con la que ha compartido gran parte de su vida pero, sin embargo, renuncia a una vida con ella porque, entre ambos, sopesan los pros y los contras y ganan los contras. Y ella se lo agradece, siempre le estará agradecida por no haber tenido que tomar la gran decisión.

A veces, sólo a veces, el que se enamora es muy valiente y trata de vivir el resto de su vida con su amada y, al mismo tiempo, conservar a su familia, excepto a su esposa, claro está. Este se da cuenta de que su relación ha pasado de tener mucho amor y poco compromiso a mucho compromiso y poco amor. Quiere a su mujer ¿cómo no quererla? pero, desgraciadamente, no la ama. A estos los admiro y por varios motivos, por su valentía para vivir su vida, por su generosidad para con su amada, por las lágrimas que, sin duda, van a verter ellos también, lágrimas por su esposa, lágrimas por sus hijos, lágrimas por ser tan valientes, lágrimas de dudas, de si habré hecho bien o no, de si soy o no un egoista y un largo etc. Este es al que quizás alguien, un amigo, quizás un hermano, alguien que sin duda le quería mucho le gritó algún día "NO TIENES EDAD PARA NO SER FELIZ" y se lanzó a conseguir su felicidad, una para el resto de su vida. Con el tiempo seguro que se convertirá en un gran amigo de su ex y ella, probablemente, también será feliz con un hombre que la ame.

Por último, está el que debería haber sido infiel porque ella se lo ha ganado a pulso y, sin embargo, no lo ha sido, el "Mario", de Miguel Delibes, yo incluso se lo hubiera aplaudido.

Podría seguir, pero sería más de lo mismo. Otro día reflexionaré sobre los motivos de ellas.

08 marzo 2011

No soy una foca monje

Siempre, cuando se celebra el 8 de marzo el "Día internacional de la mujer trabajadora" digo lo mismo: "yo no lo celebro, me niego, yo no soy una especie protegida como la foca monje" y digo la foca monje como podía haber dicho la nutria o la cabra del Pirineo pero es que no lo aguanto, de verdad, es superior a mí.

Y sé que hay mil razones para hacerlo y que tengo muchísimas posibilidades de estar equivocada pero pienso que, a estas alturas del siglo XXI, en los países desarrollados no existen motivos suficientes como para tener que celebrar ese día y que el dinero que se gasta en tanta celebración, publicidad, etc. debería encauzarse de otra forma y destinarse a las que realmente lo necesitan, a las mujeres que, por razón de religión o subdesarrollo de los países en los que habitan, sí necesitan ser ayudadas y hasta liberadas.

Porque imagino, cuando veo lo que puede costar una celebración de este tipo en Madrid, por ejemplo, la cantidad de educación, de salud, de microcréditos y otros recursos que, con ese dinero, se podrían destinar a liberar de verdad a esas mujeres y, francamente, me parece mejor opción.

Repito que puede que esté equivocada, o que no vea más allá de mi propia experiencia, pero yo jamás me he sentido discriminada ni en el trabajo en ningún otro lugar por el hecho de ser mujer, también es cierto que nunca di opción a ello porque siempre asumí y tomé como lo más natural del mundo tanto mis derechos como mis obligaciones, jamás ha pasado por mi cabeza eso de "esto es cosa de hombres" o he rechazado o rehuido la parte del trabajo que se considerara más propia de un hombre o poco compatible con el rol que se nos presupone a las mujeres en la familia.

Igualmente, y siempre bajo mi punto de vista personal, no considero ningún logro el acceso de la mujer a ciertas parcelas de la vida laboral, como lo de ser minera, por ejemplo, cosa que a mí no me gustaría en absoluto pero que respeto enormemente aunque me digo: ¿si lo puede hacer un hombre para qué lo voy a hacer yo?.

06 marzo 2011

El hotel más caro del mundo


Hasta hace poco se creía que el hotel más caro del mundo estaba en los Emiratos Árabes Unidos, concretamente en Dubai, donde se encuentra el único hotel del mundo calificado con 7 estrellas, el Hotel Burj Al Arab, por cuya suite se pagan unos 18.000 $ por noche, aproximadamente 12.978 €, precio que incluye traslado en Rolls Royce por la ciudad, derecho a usar el helipuerto, etc.

Pero resulta que no, que el hotel más caro del mundo lo tenemos nosotros aunque no está al alcance de cualquier millonario precisamente, puesto que se trata del Palacio de la Moncloa, residencia oficial de nuestros presidentes del gobierno.

Y es que, en uno de sus alardes de "dar ejemplo de austeridad", nuestro presidente ha convertido La Moncloa en el hotel más caro del mundo pues, encontrándose precisamente en los Emiratos Árabes Unidos y teniendo que viajar a Túnez al día siguiente, el hombre echaba de menos su cama y, como el que toma el autobús, tuvo la brillante idea de volverse a dormir a España y volverse a Túnez al día siguiente.

El que Zapatero durmiera esa noche en su cama nos ha costado, sólo en gasolina, la escalofriante cifra de 15.000 € es decir que, sin contar gastos de mantenimiento de avión y demás, nos ha costado su sueño de una noche unos 2.000 € más que si hubiera pernoctado en Dubai, donde precisamente estaba, en el que era, hasta hace unos días cuando lo desplazó el capricho de nuestro presidente, el hotel más caro del mundo.

Me imagino que su señora se pondría contentísima con que sea tan atento y considerado como para gastar 15.000 € por dormir una noche con ella y que diría algo así como: "esto es un marido y lo demás son tonterías" pero a mí, personalmente, me repatea que con la que está cayendo en España sea capaz de semejante despilfarro.

04 marzo 2011

Desgarrada


Me has dejado desgarrada
herida hasta en lo más hondo
mi dolor no tiene fondo
por tu cruel canallada

el caso es que no escarmiento
y, a pesar de todo, te amo
te mereces mi desprecio
pero te sigo adorando

aunque a veces te odio a muerte
tengo de ti dependencia
aunque parezca demencia
no creas que voy a dejarte

volveré a ti día tras día
me introduciré en tu seno
y te usaré de continuo
pero, en premio a tu osadía,

te diré cuatro cositas
aunque me arriesgue con ello
a que me hagas picadillo
así que ahora tú me escuchas:

eres malvada y artera
tienes muy mala calaña
hoy me has quebrado otra uña
puñetera secadora

02 marzo 2011

El Euribor de las bombillas


Lo del Euribor es una cosa muy simple, se trata solamente del tipo de interés al que se prestan dinero entre los principales bancos radicados en los países cuya moneda es el Euro y, honradamente, no creo que exista ningún adulto en este país que no lo sepa, más que nada porque continuamente oímos hablar de él, nos encontramos carteles en los bancos, anuncios en prensa, etc. Vamos que, hablando llanamente, hasta "El Tato" sabe lo que es el Euribor, o eso creía yo hasta hoy.

Pero resulta que no, que hay alguien que no lo sabe y curiosamente es D. José Blanco, nuestro ministro de fomento, quien, hablando precisamente de la reducción de la iluminación y del cambio de bombillas (que nos va a hacer gastar un dinero que no tenemos) y, en un intento más de justificar lo injustificable, ha dicho hoy que: "De no tomarse las medidas ya adoptadas y las propuestas en materia de energía, habría una consecuencia inmediata en la inflación y, por lo tanto, un problema de precios y de hipotecas para las familias".

Así, con un par, quedándose tan fresco con la parida que acaba de soltar y dando a entender que, como en España no ahorremos energía, todos los bancos de la Unión Europea se van a subir el precio del dinero que se prestan y, a continuación, subirán las hipotecas.

De lo cual deduzco, imitando la poca lógica y nulos conocimientos de este señor, que las bombillas tienen Euribor o lo van a tener pronto en España, aunque sea por el Artículo 33, y, pesarosa, me viene a la mente su casi homónimo, D. José M. Blanco White, quien, precisamente sobre luz, escribía a finales del XVIII lo siguiente:

Al ver la noche Adán por vez primera
que iba borrando y apagando el mundo,
creyó que, al par del astro moribundo,
la creación agonizaba entera.

Mas, luego, al ver lumbrera tras lumbrera
dulce brotar y hervir en un segundo
universo sin fin..., vuelto en profundo
pasmo de gratitud, ora y espera.

Un sol velaba mil: fue un nuevo Oriente
su ocaso, y pronto aquella luz dormida
despertó al mismo Adán pura y fulgente...

¿Por qué la muerte al ánimo intimida?
Si así engaña la luz tan dulcemente
¿Por qué no ha de engañar así la vida?


y divago pensando en que qué pena que, aparte de compartir nombre y apellido, no compartan también "las luces", pero, tomando prestadas otras letras de Blanco White, también me digo:

Mas en vano os exhorto:
Del Fanatismo y la ambición aborto,
Los que tenéis raíces en el cielo
Nunca podéis dejar en paz el suelo.

y es que este y otros cuantos tienen las raíces en el cielo porque están endiosados y no nos dejan en paz a los simples mortales que habitamos el suelo.

26 febrero 2011

! A las barricadas!


D. José Blanco, nuestro ministro de fomento, se ha despachado hoy con una cantidad de “perlas” impresionante como, por otra parte, es más que habitual en él. Una de sus arengas ha sido llamar “al combate” en Andalucía contra “las mentiras” que, según él, difunde el PP sobre las presuntas irregularidades económicas de la Junta de Andalucía.

Aunque me apetece mucho, no voy a escribir de las “presuntas irregularidades” porque me endemonio, me sube la tensión y me dan ganas de hacerme objetora fiscal como mínimo pero, digo yo, si este es un país libre y el Sr. Blanco llama “al combate”, ¿qué me impide a mí llamar “a las barricadas” contra ciertos miembros de nuestro Gobierno?.

Eso sí, yo quiero llamar “a las barricadas” sólo por un tema lingüistico, para reivindicar que, de una vez por todas, se dejen de inventar palabras, de pronunciar y escribir mal nuestro rico idioma, de tener faltas de ortografía en sus blogs y, en definitiva, para que tengan la decencia de representarnos dignamente y el que no sepa “torear” que se quede en su casa y no se ponga el traje de luces y entre al ruedo, sea del partido que sea.

Estoy harta, y como yo supongo que muchísima otra gente, de oír y leer “miembra”, “conyugüe”, “corruto”, “ación“, “otorgar el plazo de la duda”, “encuentros interplanetarios”, "me falta conocimiento, me falta un cuerpo como el de Claudia Schiffer. Pero qué le vamos a hacer. Es lo que hay" y un largo etcétera de barbaridades lingüísticas de boca de Aído, Blanco, Pajín y Chamosa por citar a algunos. Así que, sacando mi vena revolucionaria, llamo a “las barricadas” para exigirle a nuestros políticos un mínimo de educación y conocimientos y, si no los cumplen, pues sencillamente que no se presenten y se dediquen a lo que sepan hacer, que todos los trabajos son absolutamente dignos pero exigen preparación, porque lo que no es en absoluto lógico es que, aparte de destrozar el país, se inventen palabras cada dos por tres como hoy sin ir más lejos, que el Sr. Blanco ha inventado la palabra “anarcoide” y, no conforme con ello, la ha metido en el contexto de una frase que, a pesar de constar de sólo tres palabras, no tenía desperdicio alguno; concretamente ha dicho: “Unos personas anarcoides”.

Cuando lo he escuchado botaba de la silla, lo confieso, ¿desde cuando personas es masculino?, y que no me venga nadie diciéndome que era un “lapsus linguae” porque este señor es un puro lapsus cada vez que abre la boquita.

Así que, al más puro estilo anarcosindicalista y con mis disculpas a Wacław Święcicki, el autor del poema tantas veces cantado, ahí va mi versión de “a las barricadas”:

Negras tormentas agitan la lengua
lenguas incultas nos impiden leer
aunque nos espere la multa más fuerte
contra el enemigo nos llama el deber.

Un bien muy preciado es la claridad
hay que defenderla con fe y valor.
Alza la bandera revolucionaria,
que, del triunfo lingüístico, nos lleve en pos.

Alza la bandera revolucionaria,
que, del triunfo lingüístico, nos lleve en pos.
!En pie todo el mundo, a la batalla!
!Hay que derrocar a la incorrección!.

!A las barricacas!, !A las barricadas!
por el triunfo de la corrección
!A las barricacas!, !A las barricadas!
por el triunfo de la corrección.

24 febrero 2011

Llanto

Con el refugio que me ofrece el llanto
buscando en el opio de las lágrimas
ese consuelo que no tendré jamás
intento cubrir mi pena con un manto

para no ver la terrible realidad
borrar de mi memoria los recuerdos
arrancar de mi mente los deseos
que me harían hasta perder la dignidad

pero por más que intente disuadirle
mi corazón tiene su propia vida
yo no puedo siquiera controlarle

sólo escucha la llamada del amor
está muriéndose por tus "te quiero"
y mi llanto, más que llanto, ya es clamor.


P.D. No es autobiográfico, este soneto lo incluí en un relato corto que puse en el otro blog y me apetecía publicarlo solo. Y digo lo de que no es autobiográfico para que no se apene nadie que me quiera o me aprecie.

21 febrero 2011

Fuera de contexto


Hoy me apetece analizar lo que puede cambiar el sentido de una conversación si sacamos una frase de contexto o, simplemente, eliminamos algunas palabras, lo haré con un fragmento por todos conocido, escrito por Santa Teresa, el original es el siguiente:

"Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces, y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. El dolor era tan fuerte que me hacia lanzar gemidos, mas esta pena excesiva estaba tan sobrepasada por la dulzura que no deseaba que terminara. El alma no se contenta ahora con nada menos que con Dios. El dolor no es corporal sino espiritual, aunque el cuerpo tiene su parte en él. Es un intercambio amoroso tan dulce el que ahora tiene lugar entre el alma y Dios, que le pido a Dios en su bondad que haga experimentarlo a cualquiera que pueda pensar que miento... "

Y el texto modificado el siguiente:

"Veíale un dardo largo y, al fin del hierro, me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter y me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada. El dolor era tan fuerte que me hacia lanzar gemidos, mas esta pena excesiva estaba tan sobrepasada por la dulzura que no deseaba que terminara. Es un intercambio amoroso tan dulce el que ahora tiene lugar que le pido que haga experimentarlo a cualquiera que pueda pensar que miento... ".

Me he limitado simplemente a quitar algunas palabras y hemos pasado de un éxtasis religioso a un relato casi erótico porque, o yo soy muy mal pensada, o el texto modificado podría pasar por el relato de una señorita que tiene su primera relación sexual y le gusta ¿eh?, que no sólo dice que no desee que termine sino que le pide que se lo haga experimentar a quien no se lo crea (celosa no era, eso está claro). Y que conste que no soy más explícita por respeto.

15 febrero 2011

El niño de la pegatina roja


Hoy publica ABC la noticia de que un niño de 5 años, que asiste a un colegio de Sitges, ha cometido un gran delito, se ha permitido nada más y nada menos que hablar en castellano en el recreo.

Por tan tamaña atrocidad, el niño ha sido marcado en su expediente con una pegatina roja en forma de círculo y se ha enviado la queja por escrito a los padres. El pequeño, sin comprender qué había hecho, apareció en casa con el documento de las notas en cuestión y una pregunta: "¿Qué he hecho mal, mami?".

No dice la noticia lo que le respondió la madre pero yo, que reconozco que soy muy guerrillera, sé lo que hubiera hecho en su lugar. Para empezar hubiera pedido un traslado de expediente a otro colegio y sacado a mi hijo de ese nido de víboras, hubiera seguido por denunciar, tanto al colegio como al aprendiz de Orwell que vigilara durante el recreo las palabras de mi hijo, en todos los organismos procedentes y, para rematar la faena, le hubiera colocado la pegatina roja en la frente al "espía" de mi hijo y otra, de propina, al director del colegio que permite tamaña tropelía. Luego hubiera pagado la multa que correspondiera pero a mi hijo no me lo marca nadie por el hecho de ser español porque no me da la gana a mí.

La situación comienza a dar miedo, esto empieza a parecerse demasiado a la Alemania nazi, no le han marcado con una estrella de David pero, como no se le ponga coto a lo absurdo, todo se andará porque los pasos de la intolerancia y de la imbecilidad los estamos siguiendo al pie de la letra.

Lo primero que se me ocurre es si a los niños árabes que haya en ese mismo colegio se les vigila también y se les marca con pegatina roja por utilizar su lengua ¿o no hay "pelotas" para hacerlo no sea que se nos enfade alguien o no sea políticamente correcto?, me temo que no las hay.

Para terminar, recordar a Quevedo, porque su soneto lo dice todo:

"Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.

Salíme al campo: ví que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados
que con sombras hurtó su luz al día.

Entré en mi casa: vi que, amancillada,
de anciana habitación era despojos,
mi báculo más corvo y menos fuerte.

Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte".

10 febrero 2011

¿Es mi religión el camino a la salvación? (1)


Los que tenemos ya algunos años nos acordamos del terrible suceso que ocurrió en la Guayana Francesa. Más de 900 miembros de la secta religiosa conocida como el Templo del Pueblo se suicidaron, dicen que voluntariamente mediante un refresco mezclado con cianuro.

Muchos fueron los que se preguntaron: ¿Qué clase de religión es esa que sacrifica la vida de sus propios miembros?”.


Pero, sin darnos cuenta, pasamos por alto otro hecho no menos aterrador y es que durante casi 6.000 años se ha derramado sangre inocente en el nombre de la religión. Analicemos algunas pruebas.

En el año 1914 estallo la primera guerra mundial y luego la segunda en 1939. Dos guerras mundiales y más de un centenar de conflictos menores han derramado verdaderos mares de sangre.

El patriotismo llegó a ser una de las causas de tantos conflictos y primo hermano del patriotismo es el nacionalismo, que ha llegado a ser una forma de religión mas. Todo esto debido al deterioro religioso y a los valores tradicionales, ¡Sí! la religión creó un vacío espiritual que el nacionalismo se ha encargado de llenar.


En la Alemania nazi, al comienzo de la segunda guerra mundial, más del 90% de sus ciudadanos se consideraban cristianos, aquellas personas deberían haber representado lo mejor de su religión, recordemos que en Alemania predomina el protestantismo luterano.

Es significativo que el católico Adolf Hitler encontró mucho apoyo entre los protestantes y tambien entre los católicos.

He encontrado unas palabras del historiador alemán Klaus Scholder el explica que, “por tradición, existía una estrecha vinculación del catolicismo alemán con Roma”. Y que esta vio en el nazismo un bastión contra el comunismo, el Vaticano no se retuvo de utilizar su influencia para fortalecer la mano de Hitler. “Cada vez más decisiones importantes pasaron a manos de la curia, dijo Scholder, y lo cierto es que la posición y el futuro del catolicismo en el Tercer Reich fue por fin decidido casi exclusivamente en Roma.”.

El papel que la cristiandad desempeñó en ambas guerras mundiales resultó en una grave pérdida de prestigio.

Por supuesto, las guerras por motivos religiosos no son nada nuevo. Pero, mientras que en el pasado eran naciones de diferentes religiones las que luchaban entre sí, en el siglo XX y también en este siglo XXI son naciones de la misma religión las que, con cada vez con más frecuencia, se envuelven en brutales conflictos. Está claro que el dios del nacionalismo ha podido manipular a los dioses de la religión.


Si durante la segunda guerra mundial, mientras católicos y protestantes de Gran Bretaña y Estados Unidos estaban matando a católicos y protestantes de Italia y Alemania y estos a su vez lo mismo, los budistas de Japón estaban haciendo igual con sus hermanos del sudeste asiático.

Puesto que la religión llamada “cristiana” tiene las vestiduras manchadas de sangre, no puede señalar a nadie con el dedo farisaicamente. Al defender, apoyar y a veces incluso elegir a gobiernos humanos imperfectos, tanto los que no son cristianos como los que sí profesan serlo, deben compartir la responsabilidad por la sangre que estos gobiernos han derramado.

Me viene a la mente las palabras del Apóstol Santiago, allí en su carta (Santiago 1:27) dijo:” La forma de adoración que es limpia e incontaminada desde el punto de vista de nuestro Dios y Padre es esta: cuidar de los huérfanos y de las viudas en su tribulación, y mantenerse sin mancha del mundo”.Por eso surge la pregunta:

¿Se mantiene mi iglesia sin mancha del mundo, sin contaminarse con su bajo nivel de moralidad, su política, su rivalidad egoísta, como el escritor Santiago describe?


Sobre esta pregunta debe de haber una segunda parte.

La mujer del César


Contaba Plutarco en sus "Vidas Paralelas" que Julio César repudió a su primera mujer, Pompeya, por el hecho de que Publio Clodio, un jovencito, estaba enamorado de ella y se introdujo en su casa disfrazado de mujer para participar en la fiesta de la Buena Diosa, dedicada sólo a las mujeres, e intentar seducirla.

Julio César, a pesar de estar seguro de que ella no había cometido ninguna infidelidad, la repudió con la frase: "La mujer del César no sólo tiene que ser honesta, también tiene que parecerlo" y se divorció de ella para, a continuación, casarse con Calpurnia que era 20 años más joven que él.

Publio Clodio, en contra de toda lógica, fue absuelto de sus acusaciones de profanación porque Julio César no aportó ninguna prueba en su contra durante el juicio al que fue sometido y ganó así un aliado político.

Hecha la referencia histórica del origen de la frase, me pregunto cuantas mujeres han sufrido en sus carnes lo de "la mujer del César" y no precisamente por parte de su César sino de cualquiera que, "investido" de no se qué derecho y olvidándose de su, normalmente, propia y miserable vida, se crea con la facultad de injuriarlas y calumniarlas.

Todo ello, claro, sin pararse a pensar que a la mujer del César también la ha parido una madre y que, al igual que los "investidos e investidas" tiene familia, una vida, con sus gozos y sus penas y tiene sentimientos. Sentimientos de amor, de amistad y de lo que le de la gana que para eso son suyos y, mientras no interfieran en la vida de los demás, los manifiesta y los vive como le viene en gana y son perfectamente respetables.

Pompeya obviamente ya no lo conoció pero, para aquellas que se hayan sentido en alguna ocasión "la mujer del César", les viene al pelo el siguiente poema de Rubén Darío" que a mí, personalmente, me encanta:

Puede una gota de lodo
sobre un diamante caer;
puede también de este modo
su fulgor oscurecer;
pero aunque el diamante todo
se encuentre de fango lleno,
el valor que lo hace bueno
no perderá ni un instante,
y ha de ser siempre diamante
por más que lo manche el cieno.

06 febrero 2011

El Alemán


Cuando el alemán se instaló en nuestras vidas lo hizo sin avisar, sin darnos tiempo a cerrarle nuestra puerta. Un día, papá, te lavaste los dientes con champú y creías que tu baño estaba en un armario. Llegó ese día.

Tuvimos la confirmación oficial de su visita un 13 de junio, lo recuerdo perfectamente, San Antonio, ese día supimos que tomaba posesión de nuestras vidas, sobre todo de la tuya y que, por mucho que la Ciencia hubiera avanzado y retrasase o mitigase los efectos que causa su visita, no había vuelta atrás, iba a por tí, fuiste su "elegido".

El alemán fue un "invitado" permanente en nuestras vidas, uno que lo decidía todo y marcaba la pauta de las nuestras.

Quiso ganarte del todo la partida, papá, pero no pudo porque tú te fuiste antes de que te atara a una cama de por vida. Tú, afortunadamente, no pasaste por la última fase de su macabro plan.

Tú, que siempre fuiste mi sostén, mi consuelo, mi cómplice, mi confidente, todo lo que puede ser un padre y mucho más de pronto pasaste a ser mi hijo, me llamabas "mamá". Y yo, que primero te adoré como el padre maravilloso que siempre fuiste, luego te idolatré como hijo.

El alemán lo trastocó todo, ya nada era como antes, tuvimos que cambiar nuestras rutinas para adaptarnos a sus caprichos pero tratamos de establecer nuevas rutinas, de sacar un poco de partido de ellos.

Los viernes por la tarde era el día en que tú y yo íbamos de la mano a la pastelería a comprar todo lo que se te ocurría. Hacías como los niños, señalabas y decías "quiero esto" y de esto comprábamos y, luego, volvíamos a casa cargados, sabiendo que mamá nos reñiría por haber comprado tanto, porque tú ibas a engordar comiendo de todo eso pero yo le decía: "¿qué más da, mamá?, déjale que coma lo que quiera", todo da igual.

Con el tabaco igual, de pronto un día empezaste a fumar después de muchos años sin hacerlo, mamá escandalizada y ahora ¿sabes qué? ella se arrepiente de no haberte dado ese cigarrillo que tú pedías desde la cama del hospital, sólo estuviste 4 días, ahí entre Dios y tú le ganasteis la partida al alemán y Dios te llevó con él. Hubo de todo en esos 4 días, tú pidiendo el cigarrillo, la noche en que apretaste tanto mi mano que casi me la rompes, el día de tu santo, cuando le decías al compañero de habitación que le invitabas pero que la cerveza la ponía mi marido que para algo tenía tanta en su nave.

Cuando mamá te dijo que llevabas dinero en la cartera para invitarle dijiste que no, que esos eran para tí y para mí, para irnos los dos a tomar algo. Ahora son míos ¿sabes? esos 30 € los llevo conmigo desde entonces.

Tú no podías llevar dinero, porque lo perdías o lo escondías pero, como a ti te gustaba seguir llevando la cartera, siempre llevabas 30€, por si querías perderlos, por si los necesitabas. Recuerdo que, al principio, cuando aún salías solo, le dabas a Manolo 50 € por un cupón de la Once, pero él te llamaba y te devolvía el cambio, igual que cuando te lo llevabas sin pagar y sólo me lo decía cuando yo le preguntaba, buena gente Manolo, otro que te apreciaba.

Hubo cosas que el alemán no te pudo quitar, como tu coquetería, si es que se le puede llamar así a eso que tenéis los hombres. Te recuerdo sentado en casa muy arreglado, con la corbata bien puesta, leyendo el periódico o haciendo como que lo leías porque muchas veces estaba del revés.

Un verano te dio por los relojes, no sé cuantos te compré, todos los que quisiste y, cuando llegábamos a casa con uno nuevo, mamá nos reñía, simulaba estar enfadada y tú te reías como un niño travieso y se lo enseñabas. Te llegabas a poner hasta 3 juntos.

Hoy, papá, es uno de esos días en que necesito tu consuelo, te necesito más que nunca y maldigo al alemán que te arrebató la vida, el Sr. Alzheimer.

Seguiremos hablando, papá.

01 febrero 2011

Humilis versus Superbia











Las virtudes, mal entendidas o mal practicadas, pueden dar lugar a ser justamente lo contrario, tan frágil es, a veces, la línea que las separa.

"Humilis versus superbia", es decir "humildad contra soberbia" es un ejemplo claro de lo ligera y quebradiza que puede ser esa línea.

Kant defendía la humildad como virtud central en la vida, Nietzsche la denostaba argumentando que era una falsa virtud que escondía decepciones en su interior y Tao incluso la asociaba a la sabiduría, sosteniendo que una persona sabia nunca exhibía sus logros sino que, simplemente, los guardaba para no demostrar superioridad ante los demás.

Yo, humildemente, sostengo que es muy fácil ser soberbio queriendo ser humilde y lo demostraré poniéndome a mí misma como sujeto de estudio.

Cuando, en el párrafo anterior, he escrito "humildemente" estoy pecando de soberbia porque nadie que sea realmente humilde proclama su humildad, sino que se limita a practicarla.

La persona que es realmente humilde es la que no se cree mejor o más importante que los demás en ningún aspecto. Yo, desgraciadamente, no me lo puedo aplicar a mí misma porque, aunque lo intente, la mayoría de las veces no lo consigo y no sólo eso, sino que encima tengo las santas narices de proclamarlo y para muestra un botón: ¿cuantas veces he dicho sin rubor ninguno que los tontos me ponen nerviosa? y, encima, me justifico ante mí misma diciendo que soy sincera y digo lo que pienso.

A mí me gusta que me alimenten el ego, que me digan guapa, o qué bolso más bonito llevas o qué bien cocinas y un largo etc. ¿me puedo considerar soberbia por ello?, honradamente no lo sé, o quizás no quiera ni saberlo, pero lo que sí sé es que humilde no soy y, lo que es peor, tampoco me parece que quiera serlo.

Yo practico más la lealtad que la humildad, sería incapaz (o lo he sido hasta ahora) de proclamar que he ayudado a alguien a hacer un trabajo que luego ha presentado como suyo, eso me pasaba mucho cuando estudiaba pero, por ejemplo, era, soy y seré capaz de decirle a esa misma persona que mis sandalias son más bonitas que las suyas y me quedo tan fresca, sin inmutarme, convencida de llevar toda la razón del mundo y, para rematar, me digo a mí misma: ¿qué pasa nena, si sólo estás siendo sincera?.

En mí, para bien o para mal, en el combate entre "humilis versus superbia", gana superbia pero ¿qué ocurre si, además, le aplico a superbia su otro significado, es decir óptimo? ¿echaré mano de Nietzche y lo convertiré en una virtud propia de seres superiores?, de eso reflexionaré otro día.