
A pesar de declararse atea, la Srta. Pajín está teniendo un oscuro y peligroso acercamiento hacia lo más rancio y despreciable de la religión católica: "La Santa Inquisición".
Nuestra ministra, la misma que, alardeando de sus maravillosos conocimientos de economía, dijo con total desfachatez en la Escuela Jaime Vera, aquello de: "El PIB es claramente masculino y, por tanto, el cambio estará en el momento en que la decisión, las decisiones importantes de este país además de las políticas, que son lo más importante a mi modo de ver, estén tomadas también por las mujeres" y a la que, a pesar de la frasecita (de la que obviaré la construcción), hemos de agradecerle que no tengamos ahora mismo PIBA además de PIB, ha presentado hoy el anteproyecto de Ley de su última "parida", lo ha avanzado "El País".
La nueva Ley se llamará, de ser aprobada, "Ley de Igualdad de Trato y No Discriminación", y empieza remitiéndose al Artículo 14 de nuestra Constitución, donde consta textualmente que: "Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social". título muy loable, tanto como la intención de hacer cumplir la Constitución, de hecho yo lo compartiría a pies juntillas de no ser por el "premio sorpresa" que lleva escondido en su interior.
Y el "premio sorpresa" es que la Srta. Pajín planea recuperar una figura de la Santa Inquisición como es "la inversión de la carga de la prueba", la llamada en aquel entonces "Probatio Diabolica". Es decir, que los acusados de discriminación van a carecer de la presunción de inocencia y van a poder ser acusados sin prueba alguna que los incrimine, será el acusado quien tenga que aportar pruebas de su inocencia.
La "Santa Inquisición", recordemos, manejaba la "Probatio Diabolica" con gran habilidad y, echara por dónde echara el acusado, como le apeteciera al Inquisidor era culpable porque se podían dar dos supuestos:
1) Si confesaba (normalmente ayudado por alguna tortura que otra) era culpable.
2) Si no confesaba (a pesar de la ayuda de las torturas), también era considerado culpable porque, en este caso, había sido ayudado por el diablo para soportar las torturas y no confesar.
Y ahora, extrapolando la Ley y la Probatio Diabolica a una situación actual, imaginemos que en unos grandes almacenes se oferta un puesto de dependienta y se presentan dos candidatas:
Nuestra ministra, la misma que, alardeando de sus maravillosos conocimientos de economía, dijo con total desfachatez en la Escuela Jaime Vera, aquello de: "El PIB es claramente masculino y, por tanto, el cambio estará en el momento en que la decisión, las decisiones importantes de este país además de las políticas, que son lo más importante a mi modo de ver, estén tomadas también por las mujeres" y a la que, a pesar de la frasecita (de la que obviaré la construcción), hemos de agradecerle que no tengamos ahora mismo PIBA además de PIB, ha presentado hoy el anteproyecto de Ley de su última "parida", lo ha avanzado "El País".
La nueva Ley se llamará, de ser aprobada, "Ley de Igualdad de Trato y No Discriminación", y empieza remitiéndose al Artículo 14 de nuestra Constitución, donde consta textualmente que: "Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social". título muy loable, tanto como la intención de hacer cumplir la Constitución, de hecho yo lo compartiría a pies juntillas de no ser por el "premio sorpresa" que lleva escondido en su interior.
Y el "premio sorpresa" es que la Srta. Pajín planea recuperar una figura de la Santa Inquisición como es "la inversión de la carga de la prueba", la llamada en aquel entonces "Probatio Diabolica". Es decir, que los acusados de discriminación van a carecer de la presunción de inocencia y van a poder ser acusados sin prueba alguna que los incrimine, será el acusado quien tenga que aportar pruebas de su inocencia.
La "Santa Inquisición", recordemos, manejaba la "Probatio Diabolica" con gran habilidad y, echara por dónde echara el acusado, como le apeteciera al Inquisidor era culpable porque se podían dar dos supuestos:
1) Si confesaba (normalmente ayudado por alguna tortura que otra) era culpable.
2) Si no confesaba (a pesar de la ayuda de las torturas), también era considerado culpable porque, en este caso, había sido ayudado por el diablo para soportar las torturas y no confesar.
Y ahora, extrapolando la Ley y la Probatio Diabolica a una situación actual, imaginemos que en unos grandes almacenes se oferta un puesto de dependienta y se presentan dos candidatas:







