Páginas

29 noviembre 2010

Calumnia que algo queda

Decía Goebbels, ministro de la propaganda nazi e íntimo de Hitler, que: "Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en realidad".

Goebbels le achacaba a los judíos el mentir reiteradamente sobre su, según él "supuesta", persecución, expolio, destrucción, asesinatos y el largo etc. que tuvieron que sufrir los judíos y otras minorías durante la segunda guerra mundial y sus años anteriores.

Es decir, les acusaba de lo que hacía él y el resto de sus secuaces, dicho en "román paladino", los descalabraba y se ponía la venda él y, como es de rigor, se quedaba tan fresco. La historia ha hecho más o menos justicia a Goebbels y, excepto los que niegan hasta el holocausto, nadie duda de quien fue ahí la víctima, incluso algunos de los genocidas fueron juzgados y otros muchos escaparon.

Pero yo me pregunto: ¿qué ocurre cuando no se trata de algo de esa magnitud y el tema incumbe o afecta a sólo a un círculo reducido de personas?. Y me lo pregunto porque hay casos así, siempre hay gente tan vil y tan ladina que tiene la habilidad de difamar a quien le apetezca o a quien envidie u odie por algún u otro motivo y, casi siempre, se van de rositas, como si no pasara nada, como si el tema no fuera con ellos.

Reflexionando sobre ello, veo que las mujeres lo tenemos facilísimo a la hora de hacer daño de esa forma tan repugnante. Todos hemos conocido casos de denuncias falsas de malos tratos que han llevado incluso a la cárcel al acusado. Recuerdo con especial dolor el caso de un señor de Andalucía que saltó a la prensa el año pasado. Su ex, impulsada por el despecho, le acusó desde maltrato a ella hasta abusos sexuales a la hija pequeña de ambos. El hombre primero fue juzgado en efigie, faltaría más, era un tema demasiado grave como que alguien le conociera el beneficio de la duda.

Con los años se demostró su inocencia y la clave para ello la dio la misma que lo denunciaba falsamente pues, en su afán de hacer daño y hacerse la víctima, llegó a autolesionarse y poner una nueva denuncia por malos tratos. Lo que no controló es que, el día de la supuesta agresión, su ex estaba encarcelado por otra de sus denuncias falsas y, tirando de ese hilo, finalmente se hizo justicia y el hombre pudo ser exculpado.

El problema para él es que, cuando se demostró su inocencia, su hija ya ni le reconocía, el tribunal "de la calle" que le "juzgó" oportunamente en su momento seguía considerándole "culpable por si acaso" y, además, tenía un cáncer terminal, ya no había tiempo para él puesto que su vida se acababa y no había nada capaz de hacerle recuperar lo perdido, se te partía el alma de verle en prensa y televisión con sus sentencias absolutorios en la mano, sólo eran papel mojado en sus circunstancias. Lo de ella, supongo, se solucionaría con una multa por denunciar en falso.

Este es uno de los casos extremos, por supuesto, pero, lamentablemente, es algo que vemos día a día, ¿Quién no ha conocido algún caso?, de estos de que alguna "señora" o "señorita" que, movida por los motivos más peregrinos, como por ejemplo el que un señor no ceda a sus supuestos y discutibles "encantos", difunde las barbaridades que se le ocurran contra él y su entorno.

Las hay así, son mujeres que no deberían llamarse tales porque son escoria pero que tienen una habilidad especial para destruir reputaciones y hacerse las víctimas, son capaces de difamar, de achacarle a otra persona sus propios actos y, encima, ir llorando por los rincones haciéndose la víctima e inspirando lástima y buscando adeptos para su causa sin razón.

Lamentablemente, mucha gente las cree, las fomenta, las protege y, a su vez, ataca y desprestigia a los acusados falsamente haciendo crecer la bola.

Lo que nunca entenderé es, por parte de algunas mujeres, qué clase de solidaridad absurda les impulsa a consentir, fomentar y proteger a las que actúan de esta forma tan abyecta y, por parte de ciertos hombres, qué atractivo pueden tener estas "pavas" o cómo pueden ser tan incautos para dejarse engañar y darles su protección cual caballero medieval porque ¿no se darán cuenta de que los próximos pueden ser ellos?. En cualquier caso, esto demuestra que aquello de "calumnia que algo queda" es una verdad como un templo.

2 COMENTARIOS:

El Ser Bohemio dijo...

La verdad muchos culpables hay en este tema. Ellas que son así y ellos que las aprueban conociendo el riesgo de que les puede pasar. Hermosa frase la del comienzo. te mando un beso

Alejandro Kreiner dijo...

Por despecho se puede llegar a hacer muchas barbaridades.

Saludos.