Páginas

21 febrero 2011

Fuera de contexto


Hoy me apetece analizar lo que puede cambiar el sentido de una conversación si sacamos una frase de contexto o, simplemente, eliminamos algunas palabras, lo haré con un fragmento por todos conocido, escrito por Santa Teresa, el original es el siguiente:

"Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces, y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. El dolor era tan fuerte que me hacia lanzar gemidos, mas esta pena excesiva estaba tan sobrepasada por la dulzura que no deseaba que terminara. El alma no se contenta ahora con nada menos que con Dios. El dolor no es corporal sino espiritual, aunque el cuerpo tiene su parte en él. Es un intercambio amoroso tan dulce el que ahora tiene lugar entre el alma y Dios, que le pido a Dios en su bondad que haga experimentarlo a cualquiera que pueda pensar que miento... "

Y el texto modificado el siguiente:

"Veíale un dardo largo y, al fin del hierro, me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter y me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada. El dolor era tan fuerte que me hacia lanzar gemidos, mas esta pena excesiva estaba tan sobrepasada por la dulzura que no deseaba que terminara. Es un intercambio amoroso tan dulce el que ahora tiene lugar que le pido que haga experimentarlo a cualquiera que pueda pensar que miento... ".

Me he limitado simplemente a quitar algunas palabras y hemos pasado de un éxtasis religioso a un relato casi erótico porque, o yo soy muy mal pensada, o el texto modificado podría pasar por el relato de una señorita que tiene su primera relación sexual y le gusta ¿eh?, que no sólo dice que no desee que termine sino que le pide que se lo haga experimentar a quien no se lo crea (celosa no era, eso está claro). Y que conste que no soy más explícita por respeto.

6 COMENTARIOS:

Rosana Martí dijo...

Por eso siempre hay que leer siempre entre líneas. Me ha encantado el recorte de palabras.

Te mando un fuerte abrazo sin recortarte nada, enterito para ti María. Pasa una maravillosa semana.

Mos dijo...

Es el peligro que tiene omitir palabras, María.
Ocurre mucho que una conversación cogida al vuelo, o un comentario contado a medias, ocasiona opiniones o juicios de valor que no corresponden a la realidad.
En cuanto al párrafo mencionado diré que Teresa de Jesús entraba en un éxtasis espiritual que rozaba el amor carnal con su amado Jesús. Así lo sentía ella y tuvo que demostrar que era una forma de amor suprema; una felicidad con dolor que sobrepasaba su cuerpo y su alma. Los jerarcas de la época no daban crédito a tanta espiritualidad y estuvieron a punto de excomulgarla y tacharla de hereje. (Ay la Iglesia! Cuántos errores cometidos en nombre de Dios).
Interesante recorte, oye. Es cierto que parece de lo más subido. Casi erótico del bueno.

Un abrazo de Mos desde su orilla.

María dijo...

Gracias Rosana, yo también te deseo una feliz semana.

Besos

María dijo...

Gracias, paisano, yo también pienso que en el nombre de Dios se han cometido muchos errores y atrocidades.

Por cierto, tengo una amiga que sostiene que Santa Teresa y Fray Luis de León estaban liados, jajaja.

Besos

TORO SALVAJE dijo...

Eres muy ingeniosa.
Y traviesa.

Besos.

Rodolfo de Jesús Chávez Mercado dijo...

Hola Mara. Saludos.

Interesante tu entrada. De verdad que llevar las cosas fuera de su contexto es matar la fuerza de su cometido.

Dios te bendiga.

Fra Rodolfo de Jesùs O.Carm.