Páginas

01 febrero 2011

Humilis versus Superbia











Las virtudes, mal entendidas o mal practicadas, pueden dar lugar a ser justamente lo contrario, tan frágil es, a veces, la línea que las separa.

"Humilis versus superbia", es decir "humildad contra soberbia" es un ejemplo claro de lo ligera y quebradiza que puede ser esa línea.

Kant defendía la humildad como virtud central en la vida, Nietzsche la denostaba argumentando que era una falsa virtud que escondía decepciones en su interior y Tao incluso la asociaba a la sabiduría, sosteniendo que una persona sabia nunca exhibía sus logros sino que, simplemente, los guardaba para no demostrar superioridad ante los demás.

Yo, humildemente, sostengo que es muy fácil ser soberbio queriendo ser humilde y lo demostraré poniéndome a mí misma como sujeto de estudio.

Cuando, en el párrafo anterior, he escrito "humildemente" estoy pecando de soberbia porque nadie que sea realmente humilde proclama su humildad, sino que se limita a practicarla.

La persona que es realmente humilde es la que no se cree mejor o más importante que los demás en ningún aspecto. Yo, desgraciadamente, no me lo puedo aplicar a mí misma porque, aunque lo intente, la mayoría de las veces no lo consigo y no sólo eso, sino que encima tengo las santas narices de proclamarlo y para muestra un botón: ¿cuantas veces he dicho sin rubor ninguno que los tontos me ponen nerviosa? y, encima, me justifico ante mí misma diciendo que soy sincera y digo lo que pienso.

A mí me gusta que me alimenten el ego, que me digan guapa, o qué bolso más bonito llevas o qué bien cocinas y un largo etc. ¿me puedo considerar soberbia por ello?, honradamente no lo sé, o quizás no quiera ni saberlo, pero lo que sí sé es que humilde no soy y, lo que es peor, tampoco me parece que quiera serlo.

Yo practico más la lealtad que la humildad, sería incapaz (o lo he sido hasta ahora) de proclamar que he ayudado a alguien a hacer un trabajo que luego ha presentado como suyo, eso me pasaba mucho cuando estudiaba pero, por ejemplo, era, soy y seré capaz de decirle a esa misma persona que mis sandalias son más bonitas que las suyas y me quedo tan fresca, sin inmutarme, convencida de llevar toda la razón del mundo y, para rematar, me digo a mí misma: ¿qué pasa nena, si sólo estás siendo sincera?.

En mí, para bien o para mal, en el combate entre "humilis versus superbia", gana superbia pero ¿qué ocurre si, además, le aplico a superbia su otro significado, es decir óptimo? ¿echaré mano de Nietzche y lo convertiré en una virtud propia de seres superiores?, de eso reflexionaré otro día.

15 COMENTARIOS:

Savia dijo...

Decir lo que piensas no es un acto de soberbia, una opinion, es simplemente una opinion que puede ser rebatida por otra idea quizas más brillante. Pero sino hay nadie que la rebata, has aportado algo nuevo a la humanidad. A eso se llama ser generoso.

María dijo...

Gracias, Savia, eres muy amable.

Besos

Mos dijo...

Qué bueno, paisana María.
¿No serás Sagitario como yo? Lo digo porque los sagitarios somos pelín soberbios pero sobre todo sinceros. Y lo que más somos es metepatas, es decir, que tenemos poco tacto para decir las cosas.
Me ha gustado tu explicación sobre la soberbia y humildad. Y lo de óptimo y superior es la caña de España.
Porque tú lo vales. Ea!
Un abrazo de Mos desde su orilla.

Manases dijo...

El soberbio según algunos diccionarios es la persona que tiene un alto concepto de sí misma y se vanagloria de ello, por lo que con frecuencia trata a los demás sin el debido respeto y con una actitud desafiante y despectiva. En fin María con toda”humildad” te digo que tu no encajas para nada en lo que has escrito, besos

El refugio de mis sueños dijo...

Hay mentiras que matan y mentiras piadosas amiga María...No siempre se puede decir la verdad...Ni siempre estar metiendo.
El decir la verdad siempre es muy relativo...Ya que tú verdad no es la verdad de tu interlocutor...Yo siempre digo que nada es verdad ni mentira...Todo es de color del cristal con que se mire...Besitos

Anónimo dijo...

Me permito entrar, saltando a este blog, con vuestro permiso.
Ese tema me lo he planteado muchas veces, dónde termina la humildad y comienza la soberbia.
¿Por qué el tener el arrojo de decir lo que un@ piensa, lo que es, se considera como soberbia?.
¿Y si tienes actitud humilde no se la creen?.
Pues, no lo sé, pero hay personas que, seas como seas, te ponen un pero o te discuten y se empestiñan en que no eres como realmente eres.
Ante eso, una se encoge de hombros y pasa olímpicamente, no le gustas y eso es todo.
No se puede ser, como quieren que seas.
Me ha encantado María, lo has bordado y con pregunta a meditar, para mejor ocasión.
Un beso, guapa.

Anónimo dijo...

P.d. Soy Inés. perdona que no firmara, se me pasó, con las prisas.

TORO SALVAJE dijo...

Hoy me perdonarás pero es que yo llegué a odiar a Kant.

Besos.

El Drac dijo...

Creo que cuando nos referimos a humildes y soberbios nos colocamos en el plan de que podamos definirlos sin ningún tipo de parcialización; quiero decir, si soy mediocre o inferior obviamente que sentiré que una persona de mejores cualidades es soberbia, pedante etc, (porque mi mediocridad e incapacidsad no me permite ser objetivo)pero si soy igual o mejor recién ahí estaré capacitado para calificar si lo es o no, o si es humilde o no. Creo que el punto radica en que podamos ser objetivos sin parcializarnos. Por ejemplo en el que le digas a tu amiga que tus sandalias son más bonitas (que sé, nunca haces), yo no veo soberbia, veo un deseo de humillar u opacar; porque para mí, el soberbio ni mirará las sandalias que supone feas o corrientes y al ser preguntado contestará "¡ah sí, están bonitas!" con una sonrisa insípida que dice entre líneas "¡pobre!". Un gran abrazo

María dijo...

Mos, no soy sagitario pero como lo era mi padre igual se me pegó algo, jaja. Gracias, paisano, eres muy amable.

Besos

María dijo...

Manasés, muchas gracias, tú que me miras con buenos ojos.

Besos

María dijo...

José, muchas gracias.

Besos

María dijo...

Inés, gracias por tu visita aquí.

Besos

María dijo...

Toro, yo casi que también.

Besos

María dijo...

Drac, yo lo de las sandalias soy capaz, sin mala idea ni ánimo de humillar pero soy capaz, jajaja.

Besos