Páginas

31 enero 2011

Los otros príncipes


Voy a reflexionar sobre los "príncipes" pero no solamente sobre el llamado "príncipe azul" porque, a mi juicio, existen 4 tipos de ellos.

El primero es lo que llamaría tipo Kevin Costner, el príncipe ideal, tremendamente guapo, el rubio, el de los ojos azules, el de los cuentos de hadas y el de los sueños de casi todas las princesas pero el que muy pocas consiguen.

El segundo es el tipo George Clooney, muy guapo también, moreno, ojos grandes, el tipo de príncipe con el que se podría soñar en plan Zar, luchando con los Cosacos hasta conquistar Siberia, el tipo de príncipe que cogería a su princesita por la cintura y la subiría al vuelo a su caballo.

El tercero es el tipo Richard Gere, menos guapo pero no por ello menos atractivo, también moreno, más bajito, ojos oscuros y pequeños pero idealizado hasta límites insospechados por la película Pretty Woman. No sé las veces que yo he visto esta película pero me encanta, sobre todo esa escena en la que ella le dice "quiero el sueño entero" y luego él va a buscarla, montado en limousina en vez de en caballo, pero con las flores y en plan príncipe de cuento.

El cuarto y último es el tipo Dustin Hoffman (el que podríamos llamar el príncipe típico español), es lo que yo llamaría un príncipe de andar por casa, una cara normal, un cuerpo standard, muchas veces con su tripita cervecera, nada en apariencia que destacar, el más común de todos los príncipes.

De este último príncipe hay millones y millones, no tienen castillo pero tienen a su princesa, quizás entrada en kilos y en años pero princesa al fin y al cabo, esperándoles con la sonrisa puesta y el beso dispuesto cuando vuelven de un trabajo muchas veces agotador y mal pagado, ese trabajo que muchas veces es su guerra particular.

Este príncipe no se desplaza en su caballo, lo más normal es que lo haga en un coche modesto que tuvo que pagar a plazos o en metro o autobús pero galopa, lo hace porque su princesa particular siempre lo verá como "su príncipe" porque lo ve como ella quiere verlo, idealizado con los ojos del amor.

No puede colmar a su princesa de joyas impresionantes, ni ofrecerle jardines versallescos para sus paseos pero a ella seguro que no le importa. Su princesa hará de sus 4 macetas y de su pequeño balcón su jardín y de su modesta casa su castillo y lo hará porque, para ella, no existe príncipe mejor que su príncipe de andar por casa ni mejor castillo que su humilde piso y lo hará por una razón muy simple, porque le quiere.

Y para este príncipe, igual que para el rubio de ojos azules, también hay un futuro con princesa, lo demostró Dustin Hoffman con su película "Nunca es tarde para enamorarse", tierna y real donde las haya.

12 COMENTARIOS:

Savia dijo...

Un saludo.

María dijo...

Otro para tí Savia, gracias por tu visita.

Besos

La cuentera Idaluz dijo...

Un relato aleccionador: "Tenemos que cuidar de nuestros príncipes, no se vayan a otros castillos..." Quien tiene un príncipe, tiene un tesoro.
Me encantó leerte. Saludos, paisana.

María dijo...

Muy cierto, paisana, yo tengo un tesoro.

Besos

El refugio de mis sueños dijo...

No hay amiga María...Príncipes azules...Los que había si es que los hubo...Están desteñidos y ahora tienen un color raro que no se distingue muy bien.
Se acabo la caballerosidad y el trato gentil con tú pareja.
Ahora lo que prima son los cuchillos t los puños cerrados.
Desgraciadamente con el beneplácito de los gobiernos que no cumplen con su responsabilidad de crear leyes que de una vez por todas acabe con esta lacra y con estos malditos demonios que aun creen encontrar en sus sueños de maldad a los señores feudales y su derecho de pernada.
Besitos

TORO SALVAJE dijo...

La he visto.
Es una peli genial.
Me encantó.

Besos.

María dijo...

Sí hay, José, que tengo yo uno, lo prometo.

Besos

María dijo...

Es muy bonita, Toro, a mí me emocionó.

Besos

Anónimo dijo...

¿¡¡Claro que los hay!!, ya somos dos María, sin castillo, ni puentes levadizos, pero son nuestros príncipes.
El mío no es tan alto como Don Felipe, pero es mucho más sabio y para mí, el mejor, por dentro y por fuera (lo tiene todo).
Él sabe que lo mío no son los joyeros repletos, ni la opulencia trasnochada, por eso, aunque sea moreno y con ojos oscuros, es el único rey de mi corazón.
María, qué cantidad de temas tratas, te admiro muchísimo como persona y como escritora consumada.
Un besito, Inés.

Manases dijo...

Muy bueno este articulo María, pero yo me pregunto ¿porque los sapos y las ranas han tenido mala reputación por siglos? si ya se que dicen que causan verrugas y que las brujas pueden convertir a la gente en sapos y ranas. Claro que ¿Quién no conoce el cuento de la rana fea que se transforma en un apuesto príncipe cuando lo besa la princesa? Si María hay mucho sapo que por un beso de su amada , se ha convertido en un espléndido Príncipe

María dijo...

Inés ¿quien quiere un castillo?, ¿te imaginas el tiempo que se tiene que tardar en pasarle la aspiradora?.

Besos

María dijo...

Ay, Manasés, qué tiernos esos cuentos ¿verdad?, has sacado la niña que hay en mí con tu comentario.

Besos