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28 enero 2011

Soy virgen, que lo sepáis


Soy una oliva y quiero demostrar que soy virgen, que yo sé que hay mucha gente que tiene dudas al respecto pero yo soy virgen y, además mártir, que lo sepáis.

Que vale que yo no tengo mamá y que he nacido directamente de mi papá, pero eso es algo de lo que yo no tengo la culpa y, por el hecho de que mi papá se llame olivo y sea gay y yo nazca de unas flores que él echa y que son hermafroditas yo no tengo por qué sufrir que se hable mal de mí y se diga que no soy virgen. Pero el caso es que debe ser cosa de familia, porque yo sé que mi papá tiene un primo, también gay, que se llama Acebuche y que también tiene olivitas como yo.

Y es muy duro lo de no tener mamá, anda que no se ríen de mí en el cole del campo las uvas, que vamos al mismo curso y, claro, como su mamá es una vid pues ellas, en el recreo, venga a chulearse y a hacer escarnio, sin parar de decirme: "la oliva no tiene mamá, la oliva no tiene mamá" y eso duele, que lo sepáis. Y si luego tienes la mala suerte de llamarte "Cornicabra" como yo todavía es peor, porque de mis primas que se llaman "Arbequina" o "Picual" no se ríen tanto.

El caso es que yo un día que vino una ministra rubia de visita a mi campo, algo de no se qué de la igualdad, intenté reivindicar mis derechos y le dije que a ver si podía hacer que mi papá fuera mamá y que se llamara la Sra. Oliva en vez del Sr. Olivo, pero igual como soy tan pequeñita no me oyó y por eso no me hizo caso. Y yo tenía puestas muchas esperanzas en ella, porque yo sé que dice "miembra" y diciendo eso a lo mejor le podía cambiar el nombre a mi papá en eso de la R.A.E.

Lo de ser mártir además de virgen lo llevo todavía peor, que sepáis que a mi no me dejan vivir, que en cuanto está una madura llega mucha gente al campo y, hala, ponen una red en el suelo y a darle caña a mi papá. Y, según les pille, lo mismo lo agitan con un vibrador hasta que mis hermanitas y yo nos caemos al suelo que le peinan las ramas con un peine grande o le dan con una vara, pero el caso es que nos caemos y luego nos cargan a todas apelotonadas en un remolque y nos llevan a un sitio que se llama almazara.

Y ahí es donde empieza el verdadero martirio, primero a vapulearnos para que se caigan las hojas y nos quedemos solitas, luego una ducha de agua fría, que encima te tratan de guarra, y luego nos prensan y ahí es cuando yo lloro y mis lágrimas, las primeras, se llaman aceite de oliva virgen extra. De lo demás ya no me acuerdo, como para acordarse con todas las perrerías que te hacen. Pero que sepáis que soy virgen, como mis lágrimas.

10 COMENTARIOS:

El refugio de mis sueños dijo...

Amiga María...Será la una de las pocas vírgenes que quedan...Porque como están las cosas..jaja...Bueno en mis tiempos no se alardeaba de haber roto con este estado de pureza...Pero ahora parece que hasta molesta...jaja...Bueno yo es que soy muy viejo...Lógicamente me refería a la Oliva...Esa fruta que aun es virgen y Dios quiera que por muchísimos años...Mira en mis tiempos con la Dictadura...Se decía que la esencia de la oliva...Su aceite no se debía de tomar porque era muy malo para el colesterol..jaja...Y no era listo el del bigote...Como los pobres Españoles de alpargatas no teníamos no un céntimo...Pues eso es muy malo para que no proteste y él en su palacio tenía la bodega llena de garrafas y garrafas..jaja...En fin...
Te deseo un fin de semana lleno de felicidad...Besitos.
Espero que nos sigamos leyendo mutuamente por mucho tiempo.

María dijo...

José, en tus tiempos se ocultaba, jajaja. No era tonto el del bigote ¿eh?.

Besos y buen fin de semana

Mos dijo...

Está bien esta historia,María.
Desconocía lo de los olivos y sus flores hermafroditas y todo eso de gays y demás.
De todas formas, yo respeto al olivo tal como es y no quiero que cambie de sexo ni nada. Y, a decir de sus frutos, veo que las olivas le han salido de lo más respetables y cuidadosas de su integridad. Benditas ellas vírgenes.
Por respetar respeto hasta esa ministra un tanto desubicada con la RAE.
En fin, que la historia tiene su aquel y su imaginación; que es la tuya.
Ya tengo algo nuevo que contar que no sabía.
Un abrazo de Mos desde su orilla.

María dijo...

Mos, que en nuestra tierra, aparte de melocotones, hay mucha oliva.

Besos, paisano

Alejandro Kreiner dijo...

Muy agradecido a las lágrimas de las olivas que nos mantienen el organismo libre de colesterol

Saludos.

María dijo...

Es buenísimo el aceite de oliva, Alejandro, aún recuerdo cuando no estuvo de moda pero en mi casa siempre se utilizaba.

Besos

TORO SALVAJE dijo...

Desde hoy miraré de otra manera a las olivas.

Besos.

María dijo...

Toro: yo también, desde que escribí esto cada vez que muerdo una oliva parece que grita la pobre.

Besos

La cuentera Idaluz dijo...

Un aleccionador relato de la oliva, de sus lágrimas. Bello por la cándidez de la oliva. ¿Habrá más como ella, o es una especie en extincion?. Me gustó leerte, paisana.

María dijo...

Hay muchas, paisana, son todas las que cada año "lloran y mueren" para que disfrutemos del aceite.

Besos