Páginas

12 febrero 2012

La muerte dignifica


Como hoy no tengo ganas de escribir de política, lo voy a hacer sobre la dignidad que uno adquiere después de morirse.

Que la muerte dignifica es algo que aprendí hace mucho tiempo, de hecho creo recordar que me di cuenta de muy jovencita en el entierro de la suegra de mi tía, uno de los primeros funerales a los que recuerdo haber asistido.

La mujer era el bicho más malo que pisaba la tierra y yo, en mi inocencia, viendo a la gente llorar y repetir por activa y por pasiva aquello de: “pobrecita, con lo buena que era”, me dije a mí misma: “Ostras, a ver si me he equivocado de entierro”. Pero no me había equivocado, ni mucho menos, más que nada porque entonces los velatorios los hacían en las casas.

Parece, o al menos a mí me lo parece, que cuando alguien fallece automáticamente queda prohibido criticarle o decir lo que se pensaba del sujeto en cuestión y, de decirlo, caes o caías en la ignominia más absoluta y esto lo sé de muy buena tinta porque le pasó a una tía abuela mía.

Ella tenía un marido que era muy bueno de lunes a viernes, los sábados le pasaba como al del ramito de violetas de Cecilia, que se convertía en el mismísimo demonio, pues tenía el hombre la costumbre de cobrar el jornal e irse con los amigos de vinos. Luego, ya el domingo, se lo traían harto de vino y con los bolsillos casi vacíos, con lo cual en la casa se pasaban dificultades para poner la mesa y, cuando se murió, mi tía abuela sintió tal alivio que, en pleno velatorio, le soltó algo así como: “Pepe, por ser la primera vez que te mueres bien muerto estás”.

Esto le valió a la pobre el cachondeo perpetuo por parte de la familia y el estigma permanente en el pueblo, porque menudo atrevimiento el suyo soltarle eso al difunto, sobre todo en una época en la que había que guardar las formas.

Más tarde, su mal ejemplo sirvió para que mi tía Victoria le soltara a su abuela, también de cuerpo presente, algo así como: “te jodes, te jodes, que ya no me puedes pellizcar” (parece ser que mi bisabuela solucionaba las travesuras con pellizcos y a mi tía la llevaba frita). No hubiera pasado nada si mi abuela (que era de armas tomar) no la hubiera visto, pero como la vio parece que el castigo que le cayó fue apoteósico, por irreverente. Mi tía, que tiene más de ochenta años pero sigue siendo una cachonda de muchísimo cuidado, dio por bueno el castigo por lo a gusto que se quedó y se ríe tanto contándolo que hasta se le saltan las lágrimas y dice: “yo pensando que no me veía nadie y diciéndole, anda chula, levántate y pellízcame y la otra en la caja y sin moverse”.

Y el más claro ejemplo reciente de lo que dignifica la muerte sería lo del difunto “demócrata” coreano, anda que no lo sintieron y corrieron ríos de lágrimas.

22 COMENTARIOS:

Mos dijo...

Mira María, no sé si la muerte dignifica o no pero...que no espere durante muchos años.

Un abrazo sonriente desde la orilla de las palabras.
Tu paisano Mos.

Mos dijo...

Ja,ja,ja,...Quería decir que LA MUERTE NOS ESPERE DURANTE MUCHOS AÑOS.(Faltaría más).
Un abrazo más de Mos, paisana.

ion-laos dijo...

Jajajaja, y lo a gusto que se quedó la viuda!!! Y no dijo ninguna mentira!
Jajajajaja. Qué será que algunas florecen que es una maravilla?

Besos!

María dijo...

Mos, ya iba a ir a arrearte, jaja.

Ion, aquí decimos que a las viudas las carga el diablo, jaja (por lo guapas que se ponen algunas).

Besos

Candela dijo...

Jopé María..

Una señora con caracter :D :D

Hay un dicho "Dios nos libre del día de las alabanzas" lagarto, lagarto...

Un besito.

midala dijo...

Teneis toooda la razón del mundo. Es cierto que aunque sea el mismisimo demonio siempre lo ponemos genial y como un tío cojonudiiisimo.Si es que somossss de lo peorrrrrrrr!!!Milll besitossss

mariarosa dijo...

"Pobrecito, si era tan bueno...."

Y a veces el pobrecito había sido un hijo de mala madre. Cosas que solemos hacer las personas, debe ser que algunos temen que el finado se ofenda, si dicen la verdad y les tire de las sábanas por las noches.

mariarosa

Tío Chinto de Couzadoiro dijo...

La muerte debe dignificar, yo no lo dudo; pero al muerto seguro que lo hace polvo. Pienso, María, que el difunto habría preferido seguir con la indignidad de que disfrutaba en vida.
Besos.

Vicente Rubio dijo...

¿La muerte dignifica? dices tu, yo creo que la muerte lo que hace es matarte y nada mas.
Te lloran dos días mientras te incineran y despues....... Ya veremos que pasa en el mas haya si creemos se nos pedira aquello de los "Talentos" ¿recuerdas" y si no creemos, en poco tiempo o gusanos o ceniza, a tu gusto.
A mi personalmente no me importa nada mi muerte, en cuanto me muera se muere mi mejor amigo. Seguro.
Por cierto la música muy buena, así que con esta política actual lo que me muero es de risa.
Un abrazo

Rosi dijo...

Hola María, me encanta que hagas este parón en cuestiones políticas, me encanta leerte cuando cuentas anécdotas.
Es cierto que la muerte dignifica, eso lo sabemos todos, solemos recordar lo bueno y no lo malo, quizá porque ya no podrá disfrutar de tantas cosas que nos da la vida, la pena es que no se trate de hacer la vida fácil a todo el mundo porque seríamos mucho más felices y lo que comentas sobre el coreano, como para no demostrar pesar, pena, congoja, desesperación y llorar a lágrima viva, los pobrecitos hasta para eso no pueden elegir ya que si el gobierno viera que sienten indiferencia, las represalias no se harían esperar y mejor llorar plañideramente que no de verdad por los castigos.
Besitos

alp dijo...

..ostras a ver si me he equivocado de entierro....jejej, genial..verdaderamenet genial..un besazo desde cerca del Marcado de Verónicas..o sea por Murcia...¿Cuando una quedada?...

* Inés * dijo...

Somos tendentes a olvidar lo malo, cuando apenados contemplamos el muerto, expuesto de cuerpo presente, quizá para perdonar sus malos actos en vida.
Hace poco fuí testigo de un velatorio, sin ver al marido, me niego a eso.
La viuda, que pasó mucho con él en vida, lloraba sin espectáculos y le alababa contínuamente.
Me contaba lo bien que había llevado su enfermedad, cuánto le había cuidado y que antes de morir, su marido le dijo por fin: Te quiero y perdóname todo lo que te hice sufrir todos estos años.
Me quedo con eso.
Beso María y viva la vida.

Natalia Pastor dijo...

Lo único digno es seguir viviendo.
La dignidad en al muerte es una majadería absurda, una milonga de la progresía que sólo sirve para dar una capa de barniz a lo que no es otra cosa que el "matarile" de la eutanasia.

Maribeluca dijo...

Buena entrada, hasta de lo más terrible se puede sacar la nota de humor, aunque sea negro jeje


(Lo de los lloros por King Kong Papuchi es que cualquiera no...con razón sobreactuaban las criaturas)

Besito.

VÍCTOR VIRGÓS dijo...

¡Hola María! Bueno, lo del coreano fue algo indescriptible. Jamás había visto un espectáculo luctuoso de tamaña magnitud. ¡Esas halaracas! Todo ese ademán de plañideros-as destrozados por la muerte de su "Dios", pues así parecía el funesto evento, de tanta lágrima, algo apoteósico... me quedé sin palabras. Jamás siento la mínima satisfacción ante la muerte de otra persona, aunque fuera Satanás. Ahora bien, admito que uno se siente más seguro y tranquilo cuando verdaderos demonios vivientes por fin se reunen con sus acólitos del averno. Hay gente que no merece el privilegio de vivir. Un saludo

TORO SALVAJE dijo...

Me he vuelto un descastado y no respeto nada.
Ni los familiares más cercanos.
Mira, no sirvo para el teatro.
Te puedes imaginar lo bien que caigo en general.
Pero me da igual.

Besos.

Manuel Torres Rojas dijo...

María, estoy en deuda contigo: tu comentario en uno de mis blogs a propósito de las cualidades que debe reunir un escritor es magnífico, conmovedor y muy sincero; esto último bastante escaso en el mundo de los bloggeros. Eres un buena persona y te abrazo con afecto,
Manuel

C S Peinado dijo...

En mi pueblo se dice que cuando mucha gente va al funeral de alguién es por dos razones, o bien se le quería mucho y por tanto los deudos se multiplican cómo los panes y los peces o bien se le odiaba hasta la médula y la gente va en masa para ver que sí, que es cierto que está allí metido y que no va a salir nunca más.

Sea cómo fuere, tambien es sabido aquello de el vivo al bollo y el muerto al hoyo y es que el que entra en el barrio de los Tristes no va a volver a salir nunca más, con lo que digan o dejen de decir de él se la traerá, seguramente, al pairo.

Un saludazo.

Rafa Hernández dijo...

Bueno yo creo que como la mayoría de la gente, al menos a mí, no me da miedo la muerte, lo que me da miedo es la enfermedad. Morirse al fin y al cabo debe ser como cuando duermes profundamente sin soñar, un sueño plácido y eterno. Eso de que sí dignifica o no para mí son chorradas. Dicen que de los muertos no se deben hablar mal, pero si uno ha sido un cabrón hay que criticarlo en vida y hasta después de muerto. Otra cosa que quería puntualizar, es que los velatorios y entierros ya no son lo que eran, antes eran mucho más amenos y se contaban hasta chistes.

Besos María.

Julie dijo...

Muy interesante artículo, me ha encantado. Que nos espere muchos años la pelona, como la llaman en otros lugares... Un beso.

Rosa de los Santos dijo...

Tienes caracter , te expresas y explicas tan clarito , que eres digna de mi admiración- besos

chus dijo...

Lo de la muerte es muy extraño, yo conoci en casa de una amiga de san sebastian, y digo de donde era por la curiosidad. Bueno si no me entiendes, no te despreocupes jejje te cuento, en casa de mi amiga te una una señora, extremeña, que ayudaba a dignificar su casa, señora de negro pañuelo invierno o verano, un le digo yo muy modosita, abuela ¿cuando se quitara el pañuelo?, me dijo, cuando se muera mi marido, entendi que lo queria jejjeje. hizo al reves. besos