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12 marzo 2011

Las razones de ellos

Casi con total desconocimiento de causa, pero basándome en lo que observo, yo diría, y advierto de antemano que voy a utilizar palabras gruesas porque lo que quiero decir no sé definirlo con palabras caras, que los hombres son infieles o se van de casa básicamente por dos motivos: está el hombre que se "encoña" y está el que se "enamora".

El que se "encoña" no mira nada, ni hijos, ni esposa, ni familia, ni futuro, a ese no le importa en absoluto lo que arrastre de paso porque no piensa y, si lo hace, piensa con lo que tiene entre las piernas. Ese es el que tiene narices a dejar a sus hijos y su mujer necesitados, en la miseria muchas veces, y comprarle las joyas más caras a su "amorcito". Ese es el que quiere que le regalen el oído y le digan lo maravilloso y lo listo que es, que es un tigre en la cama y todas las mentiras que se cree.

Es el que, por un cuerpo nuevo, es capaz de hacer el ridículo más espantoso y las atrocidades más grandes. Es el que se cree que su tripa cervecera es de lo más sexy y que la niñata que se lo dice está convencida de ello. El que se autoengaña con cuatro carantoñas que reciba y piensa de sí mismo "pues no soy yo nadie".

Es el que será feliz mientras tenga dinero y el que, probablemente, intentará volver con su familia, con el rabo entre las patas, cuando su "amorcito" lo arruine.

Es el que no se da cuenta de que él, al igual que su mujer, también ha envejecido. El que no recuerda que su mujer también fue poseedora de un cuerpo como el de su "amorcito" actual. El que se olvida de que los pechos de su mujer están un poco caídos porque amamantaron a los hijos que concibieron con amor. El que se olvida de que su mujer tiene ojeras como él porque probablemente haga dos jornadas de trabajo, la de fuera y la de dentro. El que se olvida de que su mujer usa dos tallas más que cuando se casaron porque, al igual que para él, que probablemente use 4 más, el tiempo no pasa en vano.

Luego está el que se enamora. Este, probablemente, jamás dejará a su familia, intentará vivir un Carpe Diem en la medida de lo posible, hará filigranas para compartir un momento con su amada, una llamada, un simple escrito, unas horas robadas, lo que sea le dará vida, pero, casi siempre, prevalecerá el sentido común y la responsabilidad y seguirá siempre al lado de su esposa y su familia, procurando no hacer daño y cortándose sus propias alas.

El que se enamora es difícil que lo haga de una señorita tipo "amorcito", probablemente lo hace de alguien de su edad, de alguien que, de haberse cruzado en su camino en tiempos lejanos, sería ahora su esposa o su compañera, esa persona con la que, de pronto, descubre que tiene mucho más en común que con la que ha compartido gran parte de su vida pero, sin embargo, renuncia a una vida con ella porque, entre ambos, sopesan los pros y los contras y ganan los contras. Y ella se lo agradece, siempre le estará agradecida por no haber tenido que tomar la gran decisión.

A veces, sólo a veces, el que se enamora es muy valiente y trata de vivir el resto de su vida con su amada y, al mismo tiempo, conservar a su familia, excepto a su esposa, claro está. Este se da cuenta de que su relación ha pasado de tener mucho amor y poco compromiso a mucho compromiso y poco amor. Quiere a su mujer ¿cómo no quererla? pero, desgraciadamente, no la ama. A estos los admiro y por varios motivos, por su valentía para vivir su vida, por su generosidad para con su amada, por las lágrimas que, sin duda, van a verter ellos también, lágrimas por su esposa, lágrimas por sus hijos, lágrimas por ser tan valientes, lágrimas de dudas, de si habré hecho bien o no, de si soy o no un egoista y un largo etc. Este es al que quizás alguien, un amigo, quizás un hermano, alguien que sin duda le quería mucho le gritó algún día "NO TIENES EDAD PARA NO SER FELIZ" y se lanzó a conseguir su felicidad, una para el resto de su vida. Con el tiempo seguro que se convertirá en un gran amigo de su ex y ella, probablemente, también será feliz con un hombre que la ame.

Por último, está el que debería haber sido infiel porque ella se lo ha ganado a pulso y, sin embargo, no lo ha sido, el "Mario", de Miguel Delibes, yo incluso se lo hubiera aplaudido.

Podría seguir, pero sería más de lo mismo. Otro día reflexionaré sobre los motivos de ellas.

29 COMENTARIOS:

Concha Signes dijo...

Hola María, desconocia tu blog y al toparme con el, además de seguirte te comento. He estado leyendo algunas entradas y me han gustado tus reflexiones, esta última la considero muy acertada.
Espero sigamos en contacto.
Un abrazo

Rodolfo de Jesús Chávez Mercado dijo...

Huy, huy, huy Mariita...

A ver, Pa' onde agarro yo? je,je,je. Creo que me convendrìa ir a la segunda riva de la marea ja,ja,ja.

Me ha gustado mucho tu reflexiòn je,je,je. A pensar se dijo...

Dios te bendiga y feliz fin de semana.

Gracias por unirte a la cadena de oraciòn.

María dijo...

Hola Concha:

Gracias por tu visita, yo también iré a conocerte.

Besos

María dijo...

Fray Rodolfo:

Tú no agarres esto por ningún sitio que tú tienes que haber hecho el voto ese de castidad.

Perdona, jajaja, lo digo sin ánimo de ofenderte.

Y sí, me he unido a tu plegaria por los japoneses.

Un abrazo

TORO SALVAJE dijo...

Buena mirada la tuya.
No se te escapa nada.

Besos.

María dijo...

Toro:

Gracias, igual es porque soy miope y llevo lentillas o gafas.

Besos

Mos dijo...

Creo que hay poco que añadir a tus observaciones, paisana.
Nadie puede objetar nada cuando el amor se acaba en una pareja y, quien sea da igual, busca refugio y entendimiento en otros brazos. Porque nadie garantiza que el amor sea para toda la vida y, a veces, surgen desencuentros y decepciones.
El "encoñado" es un listillo, un aprovechado, un egoísta y un falso. Tarde o temprano se descubre su "fechoría" y se demuestra su cobardía para no dar la cara pero claro, él, como tú bien dices, no quiere dejar a los suyos; él quiere las carnes prietas y nuevas y seguir atendido y respetado en casa. ¡Qué listo!
Luego están las lagartonas que embaucan a cualquiera que vean asomando los dineros por la cartera.Me han contado algún caso de estos con rusas, rumanas, etc por los campos y los pueblos de los invernaderos de Almería. Jóvenes guapísimas que han roto matrimonios estables.
Si es que los hombres somos muy tontos, pero muy tooooontos.
Un abrazo, María, desde mi orilla.
Mos.

María dijo...

Mos:

Hay un chiste que dice que, cuando un cura casa a una pareja en El Egido, en lugar de eso de "hasta que la muerte os separe" les dice: "hasta que la rusa os separe".

No tengo, por descontado, nada en contra de nadie de ninguna nacionalidad pero sí que es cierto que se han dado muchos casos y de ahí que se bromee con ello.

Y yo lo de toooooontos no lo he dicho ¿eh?, que conste en acta que has sido tú.

Besos, paisano.

Alejandro Kreiner dijo...

El amor es como el fuego, a veces parece que se apaga, pero removiendo un poco las cenizas vuelve a resurgir...

Saludos.

iglesiasoviedo dijo...

De lo que si estoy seguro es que el amor el muy complicado, quizás somos las personas no el amor, quizás pocas veces tenemos las ideas y los sentimientos claros, saber si es amor o deseo es muchas veces difícil de distinguir.
Un abrazo.

ROBER dijo...

Bien María .Nos tenés bajo la lupa y sin perder detalle.
Qué poca cosa somos.
Un saludo

María dijo...

Iglesias:

Yo creo que confluyen muchas cosas, incluso en algunos casos un deseo de recuperar la juventud perdida. Pero vamos que cada persona es un mundo.

Besos

María dijo...

Alejandro:

Ese fuego hay que mantenerlo.

Besos

María dijo...

Rober:

Es lo que observo pero yo, a diferencia de ti, considero que no sois poca cosa, a saber las circunstancias de cada uno cuales son o, quizás, cual es su detonante.

Besos y gracias por tu visita.

laletralate dijo...

Te he leído de principio a fin y me muero de ganas por saber cómo se gana a pulso una mujer la infidelidad de su pareja. No dejes de escribir sobre los motivos de ellas o sobre este punto en particular.
Gracias de antemano y saludos,
Ana Rosa

* Inés * dijo...

Tengo poco tiempo y hoy me acordé de este blog, María. Son tantos, ufff.
Te voy a mover al principio de mi lista, jaja,porque me encantan tus reflexiones. Te admiro, bonita y lo sabes.
Empiezo por este somero análisis que haces de las razones varoniles.
Maria, es cierto, muy cierto, todo eso que dices.
Es bueno, muy bueno el diálogo escrito que haces con los lectores, sobre lo que piensas tú de ese particular.
Muy bueno, acertado y real como la vida misma, la oficial y la privada, que tienen algunos señores.
Enhorabuena, me has convencido y sorprendido una vez más.
Pienso que es bueno hablar también de estas cosas, que de besos y amores, ya sabemos que sabemos.
Un gran abrazo.

María dijo...

Laletralate:

Pues, a mi juicio, una mujer, al igual que un hombre, se gana a pulso la infidelidad de su pareja tratándole con desprecio, denigrándole tanto en público como en privado, no amándole y un largo etc.

He puesto el tipo standard, la mujer del Mario de Delibes que, ni después de muerto mientras le velaba, fue capaz de estar reprochándole lo "inútil y fracasado" que, según ella era.

Escribiré pronto de las razones de ellas siempre, claro está, bajo mi punto de vista.

Gracias por tu visita.

Besos

María dijo...

Inés:

Es que me gusta hablar, debatir, etc. así que no desaprovecho ninguna ocasión para ello.

Besos

Manuel Maria Torres Rojas dijo...

¡Siempre brindas inteligentes observaciones! ¡Tienes alma de entomóloga de seres humanos! A veces pienso que el error de origen radica en las promesas de amor y fidelidad "ad aeternum"; ¡Quién pudiera prometer tales cosas sin estar bajo los efectos de la enfermedad de la pasión amorosa! Es posible, también, que algunas personas arrastren un gen que predisponga a la infidelidad. ¡No sé! Si todas las parejas fueran eternamente fieles, la literatura universal se quedaría sin uno de sus grandes argumentos...

Juan dijo...

Muy buen reflexión. Diseccionas muy bien los distintos tipos de hombres. Los hay de todas clases, unos con más cabeza que otros... Ojalá que a todos los llegue la cordura y el amor en su corazón, aunque estén separados.
Un abrazo.
Juan Antonio

Mª Carmen dijo...

Una entrada muy interesante y muy realista amiga, pues es algo que está a la orden del día.Me gustó Besos

María dijo...

Mª Carmen:

Gracias por tu visita, me alegro de que te gustara.

Besos

María dijo...

Manuel María, Juan:

Gracias por vuestros comentarios.

Besos

Luisa dijo...

Hola, María.
Me han gustado mucho tus reflexiones.
Lo que está claro es que el amor se vende muy caro. Son difíciles las relaciones y si hay engaño de un tipo o de otro, peor. A mí, personalmente, me daría rabia estar con un hombre que está enamorado de otra mujer y sigue conmigo por educación o por sentido del deber hacia sus hijos. Creo que es un doble engaño.

Un beso.

mariarosa dijo...

¡¡Muy buena la reflexión!!

Clarita como el agua. Te felicito, eres observadora y conoces el actuar humano al dedillo.

Un saludo.

mariarosa

María dijo...

Luisa:

Gracias por tu visita.

Besos

María dijo...

Maria Rosa:

Gracias por tu visita.

Besos

Beatriz dijo...

Hola Maria , acabo de leer tu entrada en mi blog...gracias creo que el tema de vilolencia hacia nosotras y digo hacia nosotras porque la estadistica no miente...y mas del 99% somos mujeres...es un tema muy serio y que tendria que ser abordado de una vez por todas por mujeres, porque solo nosotras en algun momento de nuestras vidas nos hemos sentido asi.
Los videos son mios y puedes estar segura que encierran momentos de mi vida y con ello solo quiero ayudar a mujeres que en algun momento se han sentido asi.
Acabo de leer tu explendida pagina dedicada a los hombres infieles...
Me has enganchado...no se puede explicar nada con tanta sencillez y con tanta claridad...comparto tu opinion...respecto a la forma de comportarse un hombre cuando es infiel....seguire leyendo todas tus paginas...un besote amiga.

María dijo...

Beatriz:

Tu entrada me ha impresionado y el video de "un extraño en mi bañera" ni te cuento.

Es muy loable tu intención de ayudar con ello, te admiro y te aseguro que seré tu más incondicional seguidora.

Besos