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04 julio 2011

Desiguales ante la Ley


En la España actual eso tan manido de "todos somos iguales ante la Ley" es una gran mentira, lo vemos todos los días pero como para explicar las cosas nada como un ejemplo, lo haré con ello.

Desde el 15 de mayo pasado hemos tenido multitud de jóvenes "indignados" acampando en diferentes lugares céntricos de varias provincias españolas, siendo probablemente los más representativos los acampados en Sol, en Madrid. Estaban y están sistemáticamente incumpliendo la Ley, tanto ellos como nuestro ministro del interior, el Sr. Pérez Rubalcaba, que se pasó por el forro de los cataplines una decisión del Supremo que le obligaba a desalojarlos porque estaban violando la jornada de reflexión. Se fue de rositas, claro, porque es lo que siempre le pasa a nuestro ministro, que hace lo que le da la gana y nunca paga por ello como le ocurriría a cualquier españolito de a pie.

He escrito en numerosas ocasiones que me parece muy bien que cualquiera se manifieste, intente cambiar las leyes, la constitución y todo lo que fuere necesario cambiar en España, que cosas para cambiar hay y muchas, pero lo que nunca aprobaré es que no se haga de forma legítima, sin utilizar los cauces legales para ello establecidos y, de paso, causando innumerables pérdidas económicas a los comerciantes de las zonas donde acamparon.

Lo de Sol se disolvió hace días, pero dejaron una representación permanente allí, ilegal por supuesto, que todo el mundo consiente y aplaude. Pero el problema no es este, el problema surge cuando llega otro grupo de jóvenes que, en lugar de indignarse por lo mismo que los otros, les ha dado por ser "provida" (de personas) y se les ha ocurrido irse a protestar a Sol (igual que los otros) porque hoy precisamente se cumple un año de la Ley del Aborto que, básicamente, autoriza a utilizar un asesinato como método anticonceptivo y da potestad a una niña de 16 años a abortar sin permiso paterno.

Pero ohhhhhhhhhhh ¡qué cosas!, resulta que cuando estaban llegando a Sol les pilló la policía y les prohibió el acceso porque, por lo visto, los que se indignan por el asesinato de un ser humano tienen menos categoría y menos derechos que los que se indignan por la muerte de un visón de granja para hacer un abrigo.

Pese a los controles policiales, unos 200 jóvenes consiguieron llegar a Sol y montar una tienda de campaña, en plan puesto informativo, muy cerca de donde tiene instalado su campamento permanente el retén de los "indignados" pero, ¡ohhhh casualidad otra vez!, resulta que la tienda de los pro-vida sí que molesta y es ilegal así que la policía intentó, sin éxito, desmontarla.

Para mí ninguna de las dos situaciones es legal, ninguno de los dos grupos tiene legitimidad para estar ahí, insisto en que hay medios legales para protestar pero es vomitiva la doble vara de medir del Ministerio del Interior consintiendo lo inconsentible a unos y prohibiéndoselo a otros. Así que ahora a esperar acontecimientos, a ver si cuando desalojen a los pro-vida, cosa que sin duda ocurrirá más pronto que tarde, se aplica la ley para todos y se desaloja al retén de los "indignados".

Sobre el asesinato de un nonato, que algunos llaman aborto, he escrito varias veces y hoy me apetece finalizar este escrito con un soneto que ya publiqué al respecto en el otro blog, en respuesta a un comentario anónimo que me decía de todo menos guapa por defender la vida:

Ya era tarde cuando aprendió a quererle
él ya no estaba aquí para escucharlo
cuando pensó en su piel de terciopelo
en el gozo sin fin de acariciarle

en esa sensación indescriptible
de darle a mamar vida de su pecho
de acostarle junto a ella en su lecho
y aspirar su olor irrepetible

ya era tarde, su hijo ya no estaba
él se fue a un viaje sin retorno
y ella fue libre mientras lo abortaba

mas luego, cuando aprendió a quererle,
supo que no era libre sino presa,
presa de no tenerle para amarle.

5 COMENTARIOS:

chus dijo...

Maria quieres decir que las manifestaciones van al alza como la bolsa? bueno en los tiempos, pero es logico si no hay trajo, estan todos libres. quizas protesten ahora de lo que no se protesto antes. besosssssssssss

Rosana Martí dijo...

Nadie tiene el derecho de quitar la vida a otra, salvo en caso de enfermedad o malformación del feto, o por peligro en el parto tanto de uno como de otro. El derecho a protestar es un derecho de todos, pero cívicamente y respetando a los demás.

Besitos María, pasa una linda semana y cuídate mucho reina.

mariarosa dijo...

Ay María, que dos temas has tocado.
Los que acampan en mi país, desgraciadamente, son el pan de cada día. Cortan avenidas importantes, puentes y hoy, los estudiantes han tomado todos los colegios secundarios de la capital federal. El jefe de gobierno es contrario a nuestra presidenta y el domingo hay elecciones. Con eso quieren demostrar lo mal intendente que es, pero solamente perjudican a los pobres desgraciados que tenemos que ir a trabajar y vemos nuestro andar conflictuado. Tardamos el doble en llegar a nuestros empleos.

Y sobre el aborto: muchas mujeres piensan que son dueñas de su cuerpo... ¿Y ese niño? ¿Qué culpa tiene que a ellas les haya gustado revolcarse en su libre albedrío con quien quisieron?

Se habla tanto de los derechos humanos y el derecho de esos crios, quién los vigila? ¿No son humanos?

Bah.... creo que nací en un tiempo que no me pertenece y pienso diferente. Un beso María.

mariarosa

Rosa Mª dijo...

Hola María, aquí estoy tras haber leído tan intenresante y candente tema.
Mira, yo nunca he estado a favor de estas cosas, las manifestaciones, las protestas; pero, dada la situación real social en la que nos encontrarmos y, dado que el gobierno no sabe salir de este caos, encuentro muy bien que las personas se manifiesten de forma pacífica. ¿Qué se puede hacer si no?. ¿Esperar que el gobierno decida aun a costa de nuestra desilusión?.

Tsmpoco estoy a favor del aborto. No por ser creyente ni nada de eso, pues estoy muy lejos de ello, pero no puede permitirse este aborto tan libre. Una vida humana, es una vida humana, y no se puede jugar con ella.

Muchas gracias María, por tu magistralidad en escribir.
Besos. Rosa.

Julio Dìaz-Escamilla dijo...

Comprendo tu desazón por las manifestaciones, llamémoslas como tienen que llamarse ¡anarquía! Un libertinaje en el que la única víctima es el ciudadano responsable. Sobre tu soneto ¡impresionante la forma de meternos el dolor en las emociones!
Un abrazo.